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Caso 24

     
 

Autor:

 

Alba Zapata Martinez

 

 

DIAGNÓSTICO FINAL

Diagnóstico final

Carcinoma renal de células claras.

Discusión

El carcinoma renal de células claras es el tipo de cáncer de riñón más frecuente (70-80%) y se origina en la corteza renal, concretamente, en el túbulo contorneado proximal. Histológicamente, se trata de un carcinoma formado por células cuyos citoplasmas se ven transparentes al microscopiodebido a que contienen lípidos y glucógenoy que se disponen en cordones o lóbulos. El estroma está muy vascularizado (suele existir hipervascularización periférica), presentan crecimiento expansivo y metastatizan frecuentemente a pulmón, hígado y hueso (1,2).

El carcinoma renal de células claras está asociado, tanto en los casos esporádicos como en los hereditarios, a la mutación del gen de von Hippel Lindeau (VHL) localizado en el cromosoma 3, que condiciona la secreción de numerosos factores de crecimiento (como el factor de crecimiento derivado de plaquetas, PDGF; el vascular endotelial, VEGF; o el factor de crecimiento transformante alfa, TNF-?) implicados en el crecimiento y proliferación de las células tumorales, así como en la angiogénesis del carcinoma (3).

Este tipo de carcinomas muchas veces no producen sintomatología y son detectados, por tanto, por casualidad. No obstante, cuando se presentan síntomas estos son, por lo general, dolor en la fosa renal, hematuria macroscópica (único síntoma de este caso concreto) y masa abdominal palpable. Asimismo, si bien la exploración física tiene una utilidad bastante limitada, hay ocasiones en la que se encuentran hallazgos que prácticamente obligan a realizar un estudio con imágenes radiológicas como una masa abdominal palpable, adenopatía cervical palpable, varicocele que no se reduce o edema bilateral en las extremidades inferiores—. Además, en análisis de laboratorio se presta especial atención a los valores de la creatinina sérica, la filtración glomerular, la hemoglobina, la velocidad de sedimentación globular, la fosfatasa alcalina, el LDH y la calcemia corregida (4).

Ante sospecha afectación renal (y, en este caso concreto, ante la presencia de hematuria macroscópica) se piden pruebas de imagen complementarias. Por lo general, se hace primero una ecografía renal que permite evaluar la estructura de los riñones y las vías urinarias y observar la presencia de masas y su contenido (sólido o líquido) (4). En la ecografía realizada en este caso se observa, en la corteza anterolateral del tercio medio del riñón derecho, una masa de crecimiento exofítico y sólida.

Debido a la presencia de una masa en el riñón, se debe hacer un TC multifásico —es decir, TC simple y TC con contraste en tres fases: arterial, nefrográfica y tardía— para poder definirla. Las imágenes del TC se deben obtener antes y después de administrar contraste, incluyendo la fase nefrogénica, ya que esta permite obtener una buena representación de masas renales que realzan de forma distinta al parénquima renal (4).

El TC permite no solo detectar la masa renal, sino también el estudio de la función y morfología del riñón contralateral, la extensión del tumor primario con diseminación extrarrenal, la afectación venosa, las adenopatías locorregionales y el estado de las glándulas suprarrenales y el hígado. No obstante, en caso de que el TC no aportara información relevante para el diagnóstico, se realizaría una RM con la que obtener información adicional (4). Sin embargo, en este caso el TC sí aporta información suficiente para describir la lesión —por lo que no se necesita hacer una RM— y vemos que esta es una masa que cumple las características ya descritas en la ecografía y que presenta una zona amplia hipodensa con el contraste que, en cambio, en el TC simple se veía hiperdensa. Esto último es sugestivo de necrosis hemorrágica. Asimismo, para finalizar el estudio es importante estudiar posibles variantes anatómicas vasculares para una posible intervención futura.

Finalmente, la clínica junto con las imágenes radiológicas orientan el diagnóstico a un carcinoma de células claras de riñón, confirmado por anatomía patológica.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

1.

Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Carcinoma renal de células claras. Disponible en: https://www.cancer.gov/pediatric-adult-rare-tumor/espanol/tumores-raros/tumores-renales-raros/carcinoma-renal-celulas-claras. Fecha de acceso: Abril, 2026

2.

Pinzón Triana LM, González Mato JC, Gómez San Martín E, Gross González AS, Serón Luna JM, Del Valle Rodríguez Flores P, et al. Repaso del carcinoma renal. Barcelona: Congreso Nacional Centro de Convenciones Internacionales, 2024.

3.

Grande Pulido E, Martín Centeno A, Maroto Rey P, Solsona Narbón E. Biología molecular del carcinoma de células claras renales: principios para un tratamiento selectivo. Actas Urol Esp, 2007; vol.31 nº3. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-48062007000300006. Fecha de acceso: Abril, 2026.

4.

Quiroga Matamoros W, Fernandez F, Citarella Otero D, Rangel J, Estrada Guerrero A, Darío Patiño Guía de manejo del carcinoma de células renales. Urología Colombiana, 2016; vol 25 nº2: 69-194. Disponible en:https://www.elsevier.es/es-revista-urologia-colombiana-398-articulo-guia-manejo-del-carcinoma-celulas-S0120789X16000344. Fecha de acceso: Abril, 2026.

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