Hidronefrosis izquierda grado II secundaria a litiasis.
DISCUSIÓN
Tras analizar el cuadro clínico de la paciente, una mujer de 45 años con dolor tipo cólico renal izquierdo persistente, el proceso diagnóstico nos orienta directamente hacia una patología obstructiva de la vía urinaria superior. Ante la sospecha de una uropatía obstructiva alta (riñón y uréter), el protocolo de actuación conlleva (1):
Ecografía de Aparato Urinario: se utiliza como primera aproximación. En este caso, permitió identificar una hidronefrosis grado II (dilatación moderada de la pelvis y cálices renales) y la presencia de líquido perirrenal (2), lo cual es un signo indirecto de sufrimiento renal por hipertensión retrógrada de la orina. Sin embargo, la ecografía suele tener limitaciones para localizar el punto exacto de la obstrucción en el uréter debido a la interposición de gas intestinal (3). Mientras, el riñón derecho es ecográficamente normal.
Representación visual de los grados en la hidronefrosis (2).
TC abdomino-pélvico sin contraste: también llamado Uro-TC sin contraste, es la prueba de referencia (gold standard) para el cólico nefrítico. Al no usar contraste, permite visualizar con máxima nitidez la litiasis, que aparece como una imagen hiperdensa. En esta paciente, el TC confirmó el diagnóstico al localizar un cálculo de 7 mm en el segmento proximal del uréter izquierdo (4).
Nota: por mi parte veo necesario incluir en el pie de página de las imágenes ecográficas una aclaración sobre que riñón vemos en cada una.
La presencia de la litiasis en el uréter proximal genera un «tapón» que impide el flujo normal de la orina hacia la vejiga. Esto provoca el aumento de la presión retrógrada, lo que visualizamos como dilatación pielocalicial (hidronefrosis).
Por otro lado, contemplamos el deterioro de la función renal gracias a la analítica y el ligero aumento de la creatinina y la leucocitosis, que sugiere una respuesta inflamatoria o posible sobreinfección. A su vez, es importante diferenciar esta obstrucción mecánica aguda de otros procesos:
Uretritis: afecta a la vía baja y suele ser una patología crónica por cicatrización.
Tumores uroteliales: podrían causar hidronefrosis, pero el TC reveló una imagen densa bien delimitada compatible con una litiasis.
Pielonefritis: debido a las anomalías en leucocitos y creatinina.
Gracias a las pruebas de imagen pudimos llegar al diagnóstico final, y sabiendo que el cuadro era refractario a la analgesia (el dolor no cedía) y existía repercusión en la función renal, la primera medida terapéutica decidida fue la colocación de un catéter doble J. Este dispositivo permite «puentear» la obstrucción, comunicando directamente el riñón con la vejiga y asegurando el drenaje de la orina. Esto permite disminuir la inflamación del uréter antes de decidir el tratamiento definitivo para la litiasis (6).