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Caso 31

     
 

Autor:

 

Manuel Martinez Fernandez Delgado

 

 

DIAGNÓSTICO FINAL

Diagnóstico final:

INFARTO CEREBRAL ISQUÉMICO AGUDO EN LA REGIÓN PARIETOTEMPORAL IZQUIERDA, SIN EVIDENCIA DE OCLUSIÓN ARTERIAL (VISIBLE EN ANGIO-TC)

Discusión:

Código ictus:El paciente presenta una clínica neurológica aguda de inicio brusco y se encuentra dentro de una ventana temporal corta (aproximadamente 1 hora de evolución), lo que justificaría la activación del código ictus desde su llegada a urgencias. Este protocolo permite una actuación rápida y coordinada con el objetivo de reducir el tiempo hasta el diagnóstico y tratamiento, aspecto clave en el pronóstico de estos pacientes.

TC craneal sin contraste: En este contexto, la TC craneal sin contraste constituye la prueba inicial de elección, principalmente para descartar hemorragia intracraneal. En el caso presentado, no se identifican signos de sangrado ni datos precoces de infarto establecido. Es importante destacar que la TC puede ser normal en fases muy iniciales del ictus isquémico, lo que no excluye la presencia de isquemia aguda.

Angio-TC: Ante la persistencia de la sospecha clínica, se amplía el estudio mediante Angio-TC de troncos supraaórticos y arterias cerebrales, que permite valorar la anatomía vascular. En este caso, se observa ateromatosis leve sin estenosis significativa y ausencia de oclusión arterial, lo que descarta una oclusión de gran vaso como causa del cuadro clínico.

Dado que tanto la TC simple como la Angio-TC no muestran hallazgos concluyentes que expliquen la clínica, se realiza TC de perfusión, técnica con mayor sensibilidad para detectar alteraciones hemodinámicas precoces. En este estudio se identifica el área parietotemporal izquierda con aumento del tiempo de tránsito medio y disminución del flujo sanguíneo cerebral, con volumen relativamente conservado. Este patrón es característico de penumbra isquémica, es decir, tejido en riesgo pero potencialmente recuperable.

Desde el punto de vista del diagnóstico diferencial, el ataque isquémico transitorio queda descartado al evidenciarse alteraciones en las pruebas de perfusión. Asimismo, la hemorragia intracraneal se excluye por la TC inicial y la ausencia de signos de sangrado, mientras que otras causas, como tumores, no presentan hallazgos compatibles en las pruebas realizadas.

La integración de los hallazgos de las distintas técnicas de imagen permite establecer el diagnóstico de infarto cerebral isquémico agudo en fase hiperaguda, sin evidencia de oclusión arterial de gran vaso. Este escenario es especialmente relevante, ya que la identificación de tejido en penumbra implica la posibilidad de tratamiento de reperfusión, como la trombólisis intravenosa, con el objetivo de evitar la progresión a infarto establecido.

En conclusión, este caso pone de manifiesto la importancia del abordaje escalonado mediante técnicas de imagen en el contexto del código ictus, así como el papel fundamental de la TC de perfusión en la detección precoz de isquemia cerebral cuando las pruebas iniciales son normales.