DIAGNÓSTICO FINAL
Glioblastoma.
DISCUSIÓN
El glioblastoma es un tumor del sistema nervioso central (SNC) con un grado IV de malignidad histológica según la OMS. Alrededor del 90% de los casos son gliomas primarios que se originan a partir de células gliales normales mediante oncogénesis, mientras que el otro 10% son gliomas secundarios que se originan a partir de tumores de menor grado.
Las modalidades de tratamiento y de pronóstico dependen mucho de la localización, el grado de malignidad, el perfil genético, la actividad proliferativa, la edad del paciente y la puntuación en la escala de rendimiento de Karnofsky. Esta última es una escala numérica del 0 al 100 usada en oncología para medir la capacidad de los pacientes oncológicos para realizar las tareas cotidianas.
Dependiendo de la localización y el aumento de la presión craneal que supone el tumor la clínica más común incluye dolores de cabeza, mareos, ataxia, alteraciones visuales… Se tratan de síntomas muy inespecíficos por lo que se pueden confundir con otras patologías infecciones, inflamatorias, circulatorias…
- Indicaciones para TC craneal
Se solicitó un TC craneal ante la llegada de un paciente a urgencias de avanzada edad y con síntomas sugestivos de estado mental alterado (EMA) de inicio agudo y no traumático. Esta prueba nos permite, de forma rápida y estando ampliamente disponible, descartar lesiones estructurales o, en este caso, orientar a un diagnostico.
En nuestro caso, podemos observa una lesión hipodensa heterogénea en el lóbulo occipital derecho con edema sugestiva de un tumor intraaxial.
- Indicaciones para TC craneal con contraste
Tras un estudio simple, se sospecha un tumor cerebral por la clínica y la imagen radiológica simple, es entonces cuando se pide un TC craneal con contraste ya que esta prueba nos orienta sobre si hay compromiso de la barrera hematoencefálica o no. Además, delimita los márgenes de la lesión pudiendo diferenciar la zona tumoral del edema, se pueden detectar pequeñas lesiones que no se veían con el TC simple, así como una localización precisa de la lesión entre otras cosas.
Infarto isquémico crónico vs Tumor cerebral maligno. Descartamos un infarto isquémico crónico porque en este se suele presentar pérdida de volumen (atrofia), dilatación de los ventrículos y surcos, sin edema ni efecto masa mientras que un tumor cerebral maligno se presenta como una lesión heterogénea con efecto masa y edema.
Infarto isquémico agudo vs Tumor cerebral maligno. Descartamos un infarto isquémico agudo porque en su fase inicial, el TAC, suele ser normal pudiendo mostrar perdida de la diferenciación entre la sustancia blanca y gris pero no es hasta pasado un tiempo cuando se observa hipodensidad en un territorio vascular definido mientras que en un tumor cerebral maligno se observa una lesión heterogénea con hipodensidad del parénquima circundante.
Infarto isquémico agudo/crónico vs Tumor cerebral maligno. De igual forma, un infarto no capta contraste mientras que un tumor cerebral maligno suele mostrar un realce en anillo.
Tumor cerebral benigno vs Tumor cerebral maligno. Descartamos un tumor cerebral benigno porque este tipo de lesiones están bien delimitadas, captan contraste homogéneamente y con poco edema mientras que un tumor cerebral maligno es más agresivo, con bordes irregulares, captación heterogénea de contraste en anillo asociado a necrosis central y edema periférico.