DIAGNÓSTICO FINAL: Fractura patológica por metástasis ósea
DISCUSIÓN
El hueso es el tercer sitio más frecuente de metástasis para un gran número de tumores sólidos, especialmente de pulmón, mama, próstata, colorrectal y tiroideo (existiendo metástasis óseas hasta un 70% de los pacientes con cáncer de próstata y mama). La alta incidencia de estas metástasis y sus graves repercusiones funcionales son motivo de estudio y constante avance de los métodos de evaluación, diagnóstico y tratamiento. La mayoría de casos suelen presentar dolor como síntoma más frecuente, pero también es habitual el comienzo con fractura patológica.
Las metástasis óseas se desarrollan a partir de émbolos de células malignas procedentes del tumor primario que acceden a través de los vasos linfáticos y sanguíneos al tejido óseo. El tejido óseo se comporta como un nicho para la proliferación de estas células, las cuales alteran el equilibrio entre osteoclastos y osteoblastos. Se establece un “ciclo vicioso” en el que al destruirse la matriz del hueso se liberan factores de crecimiento como (FGF, PDGF, IGF) que aumentan el crecimiento de las células tumorales y favorece la alteración ósea.
Dada la alta incidencia de fracturas patológicas asociadas, la radiografía simple es el primer estudio y el más usado en la detección y evaluación inicial de estas metástasis. En la radiografía del paciente se muestra una lesión osteolítica, meta-diafisiaria, que ocupa el compartimento central de la médula. La cara lateral del fémur muestra una cortical adelgazada, mientras que en la cara medial aparece destruida. Además se observa una lesión en capas de cebolla (en la que el hueso intenta encapsular, sin éxito esta lesión para evitar su expansión). Además la zona de transición es ancha pues los bordes de la lesión no se ven bien definidos.
La siguiente prueba sería la TC (proyecciones axial y coronal) que nos permitirá tanto a nosotros valorar la expansión de la lesión y su afectación a las partes blandas, como a los cirujanos de traumatología valorar la fractura para elegir el manejo (como la fijación de clavo intramedular). Vemos que la lesión que ocupa la médula ósea es hiperdensa respecto a esta, y también vemos cómo infiltra en los tejidos blandos adyacentes.
El diagnóstico diferencial hay que hacerlo con tumores óseos que cursan con destrucción de la cortical como el sarcoma de Ewing o el osteosarcoma. Sin embargo, estas lesiones son características de pacientes jóvenes. Dada la edad de nuestro paciente nos debería orientar más hacia una metástasis ósea (cuyo origen se estaba determinando al momento de elegir el caso, aunque con sospecha de origen pulmonar.).