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Caso 38

     
 

Autor:

 

Lucia Sanchez Martinez

 

 

DIAGNÓSTICO FINAL

DIAGNÓSTICO FINAL: Hernia de hiato por deslizamiento

DISCUSIÓN:

La hernia de hiato se produce cuando la parte superior del estómago protruye hacia el tórax a través de una abertura en el diafragma, el hiato diafragmático. Los principales síntomas que produce son: pirosis (ardor), reflujo gastroesofágico, regurgitación, dolor torácico retroesternal, dificultad respiratoria, tos crónica (por el reflujo), broncoaspiración… Suele presentarse en personas de entre 50 y 70 años y en cuanto a la causa, esta se puede producir por: debilidad del diafragma con la edad
(se vuelve un tejido más laxo), aumento continuo de la presión abdominal (vomitar, hacer mucho esfuerzo a la hora de defecar por estreñimiento, obesidad…), lesión en esa parte por un traumatismo o cirugía previa y nacimiento con un hiato más grande de lo normal.

Los principales factores de riesgo para la hernia de hiato son la edad avanzada, el embarazo, la osteoporosis y la cifosis.

Hay 4 tipos de hernia de hiato:
• Tipo I: por deslizamiento. Es la más frecuente. Se produce cuando la unión gastroesofágica y una pequeña parte del estómago se deslizan hacia el tórax.
• Tipo II: paraesofágica. En estas la unión gastroesofágica no se desplaza, sino que lo que se mueve es el fundus.
• Tipo III: mixta (paraesofágica). Combina características del tipo I y tipo II.
• Tipo IV: gigante o compleja (paraesofágica). En este tipo no solo se desplaza el estómago, sino también el colon, el bazo, el páncreas…

La primera prueba radiológica que se debe de realizar es la radiografía de tórax. Esta prueba se suele solicitar en la sospecha de una patología torácica y nos puede ofrecer la primera pista hacia una hernia de hiato. Se trata de una prueba rápida, bastante accesible, económica y que induce baja radiación. Se debe de realizar en 2 proyecciones: posteroanterior (PA) y lateral (LAT). La proyección posteroanterior nos permite ver una masa retro cardíaca con o sin nivel hidroaéreo que corresponde con la cámara gástrica desplaza, y que junto con los síntomas nos permite llegar a una orientación inicial. La proyección lateral también es muy importante ya que sin esta no podríamos ver el mediastino posterior, lugar donde se suele alojar el estómago en la hernia.

Solo con la radiografía no podemos diagnosticar al 100% una hernia de hiato ya que se puede confundir con otras patologías como un quiste mediastínico o un divertículo. Por esta razón, se realiza un TC de tórax con contraste IV como prueba complementaria.

La tomografía computarizada (TC) de tórax con contraste IV es muy útil para ver las características de la hernia y la localización, pudiendo establecer así el tipo de hernia que es. Nos permite ver el contenido que se ha herniado, observando en este caso los pliegues gástricos, el contenido gástrico (donde es fundamental fijarse en si hay nivel hidroaéreo o no) o incluso las vellosidades intestinales, y así poder descartar otras patologías. Además, nos debemos de fijar también en la densidad ya que una hernia por lo general es más heterogénea mientras que una masa mediastínica es más homogénea. Gracias al TC también podemos ver si el contenido herniado ha provocado desplazamiento o compresión de alguna estructura mediastínica como el corazón, el esófago o los pulmones, pudiendo dar lugar muy rara vez a un paro cardiaco producido por un “gastrotórax a tensión”, que consiste en la compresión del mediastino y los pulmones por el estómago herniado.

Otras pruebas que se pueden utilizar para el diagnóstico son la endoscopia y la manometría esofágica.

En cuanto al tratamiento, este va a depender de la sintomatología, el tipo de hernia y las posibles complicaciones que pueda tener el paciente. Tenemos 2 tipos:

– Tratamiento médico: consiste en mejorar los hábitos alimenticios junto con hacer ejercicio y tomar antiácidos e inhibidores de la bomba de protones (ej: omeprazol). Este se utiliza más en la hernia de tipo I.
– Tratamiento quirúrgico: en este caso el tipo de intervención que más se realiza es la funduplicatura de Nissen, que consiste en envolver el fundus gástrico alrededor de la parte distal del esófago y estrechar el hiato esofágico mediante suturas. Este tipo se utiliza más en las hernias paraesofágicas (tipo II, III y IV).

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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