DIAGNÓSTICO FINAL:
Carcinoma ductal infiltrante de mama izquierda con afectación axilar, categoría BI-RADS 5.
DISCUSIÓN:
Mamografía. La mamografía bilateral en proyecciones CC y OML con tomosíntesis constituye la técnica de primera elección en mujeres mayores de 40 años con masa palpable, debido a su alta sensibilidad para detectar lesiones sospechosas y su capacidad para valorar la arquitectura mamaria global. En este caso, se identifica un nódulo hiperdenso de morfología irregular y márgenes espiculados, hallazgos clásicos de malignidad. Los márgenes espiculados reflejan una reacción desmoplásica del estroma circundante, altamente sugestiva de carcinoma infiltrante. La presencia de adenopatías axilares visibles en la mamografía incrementa la sospecha de diseminación locorregional.
Ecografía. La ecografía mamaria y axilar complementa el estudio mamográfico, especialmente para caracterizar la lesión y evaluar el componente axilar. En este caso, se observa un nódulo hipoecogénico, irregular, con márgenes espiculados y sombra acústica posterior. Este último hallazgo es característico de lesiones sólidas malignas debido a la alta atenuación del haz ultrasónico. Además, se identifican adenopatías axilares con características patológicas, como pérdida del hilio graso y engrosamiento cortical, lo que refuerza la sospecha de afectación ganglionar metastásica.
Resonancia magnética. La RM de mama con contraste intravenoso es una técnica de alta sensibilidad indicada para la valoración de la extensión tumoral, multifocalidad, multicentricidad y afectación contralateral. En este caso, se objetiva captación intensa tras la administración de contraste, compatible con lesiones hipervasculares, así como posibles focos adicionales en la mama afectada. La RM permite delimitar mejor la extensión de la enfermedad y es clave en la planificación terapéutica, especialmente de cara a cirugía conservadora o mastectomía.
Desde el punto de vista del diagnóstico diferencial, inicialmente podrían considerarse lesiones benignas como fibroadenomas, que suelen presentarse como nódulos bien definidos, homogéneos y sin sombra acústica posterior, lo cual no coincide con los hallazgos observados. También podrían plantearse lesiones quísticas complejas, pero estas presentan características ecográficas diferentes, como contenido líquido o refuerzo posterior.
Otra posibilidad sería un carcinoma in situ, pero este suele manifestarse más frecuentemente mediante microcalcificaciones en la mamografía, sin formar masas espiculadas evidentes. La combinación de hallazgos en las distintas técnicas de imagen, junto con la clínica de masa palpable persistente, orienta claramente hacia un carcinoma ductal infiltrante.
Por todo ello, la lesión se clasifica como BI-RADS 5, altamente sugestiva de malignidad, lo que implica una probabilidad superior al 95% de cáncer. En este contexto, es imprescindible la confirmación histológica mediante biopsia con aguja gruesa (BAG), que permitirá establecer el diagnóstico definitivo y orientar el tratamiento oncológico adecuado.